FÚTBOL: LA CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD
Hans Magnus Enzensberger sostiene que la comunicación masiva involucra necesariamente una manipulación de la realidad, la cual es sometida a una serie de operaciones que dan como resultado una cierta visión de los hechos.
En el caso peruano, y al parecer también en el latinoamericano, los medios tienden a construir una realidad a partir de la cual el fútbol profesional seria aparentemente el único deporte practicado en el país, tal como lo podemos comprobar en una lectura rápida de las páginas deportivas o los diarios especializados en el tema. Bajo estas condiciones los actores institucionales serian solamente unos cuantos equipos profesionales y los actores sociales un número limitado de jugadores de fútbol. Es a partir de este criterio que la prensa construye ídolos que luego van a fijarse en el imaginario social y con los cuales se identificarán los integrantes de la audiencia.
Las primeras planas de los periódicos del día en que se juega un partido por las eliminatorias del mundial son habitualmente muy optimistas y hasta patrioteras. Cuando el equipo pierde suelen darse algunas formas de encubrir la realidad:
· Eufemismos: “No jugamos bien” por no decir “jugamos mal”.
· Cambio de locus de control: No responsabilizar a los jugadores sino al árbitro, a las condiciones de la cancha, al clima, a la actuación de las barras, etc.
· Negación de la realidad: “Perdimos, pero con honor” o “No debimos perder”. No se quiere decir la palabra que grafica la realidad: PERDIMOS
· Reconocimiento tardío de una realidad: “Faltó preparación”.
· Fatalismo: “Siempre perdemos”
Estas modalidades se retroalimentan y forman parte de un círculo vicioso, que encierra inclusive el universo discursivo de aquellos medios y comentaristas deportivos de mayor credibilidad.
En el caso peruano, y al parecer también en el latinoamericano, los medios tienden a construir una realidad a partir de la cual el fútbol profesional seria aparentemente el único deporte practicado en el país, tal como lo podemos comprobar en una lectura rápida de las páginas deportivas o los diarios especializados en el tema. Bajo estas condiciones los actores institucionales serian solamente unos cuantos equipos profesionales y los actores sociales un número limitado de jugadores de fútbol. Es a partir de este criterio que la prensa construye ídolos que luego van a fijarse en el imaginario social y con los cuales se identificarán los integrantes de la audiencia.
Las primeras planas de los periódicos del día en que se juega un partido por las eliminatorias del mundial son habitualmente muy optimistas y hasta patrioteras. Cuando el equipo pierde suelen darse algunas formas de encubrir la realidad:
· Eufemismos: “No jugamos bien” por no decir “jugamos mal”.
· Cambio de locus de control: No responsabilizar a los jugadores sino al árbitro, a las condiciones de la cancha, al clima, a la actuación de las barras, etc.
· Negación de la realidad: “Perdimos, pero con honor” o “No debimos perder”. No se quiere decir la palabra que grafica la realidad: PERDIMOS
· Reconocimiento tardío de una realidad: “Faltó preparación”.
· Fatalismo: “Siempre perdemos”
Estas modalidades se retroalimentan y forman parte de un círculo vicioso, que encierra inclusive el universo discursivo de aquellos medios y comentaristas deportivos de mayor credibilidad.

